Ensalada de la Huerta
Fresca, honesta y con sabor a campo, esta ensalada nace de ingredientes que podrían salir directamente de una huerta gallega. El atún de calidad aporta proteína y textura, mientras que el huevo cocido —tan sencillo como reconfortante— le da suavidad al conjunto. Acompañan los pimientos (asados o en tiras), tomates maduros llenos de jugo, y cebolla cortada fina, que suma ese punto crujiente y ligeramente picante que despierta los sabores.
Es una receta que no necesita florituras: se disfruta como es, con buen pan al lado y aceite de oliva virgen extra como único aderezo necesario. Podés añadirle un chorrito de vinagre de manzana o de vino si te gusta con más carácter.
Una ensalada perfecta para los días de calor, para compartir en el campo o como plato principal en una comida ligera. Marida muy bien con un vino blanco joven gallego, como un Albariño, que resalta la frescura de los ingredientes sin tapar su sabor natural.
Ideal para quienes disfrutan de la cocina sencilla, con alma y con raíces.
INGREDIENTES:
2 kg. de patatas nuevas de tamaño mediano
1 cebolla grande
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
2 tomates maduros pero no muy blandos
150 g. de guisantes frescos o en conserva
1 bote de bonito del norte, ventresca o migas de atún (200 gr. aprox. escurrido)
Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
4 huevos L
Para la vinagreta:
150 ml. de aceite de oliva virgen extra (del cual 100 ml. es el que trae la conserva)
1 pizca de sal
50 ml de vinagre de Jerez
Una yema de huevo (cruda o cocida)
Empezaremos cociendo las patatas, las pelamos y echamos en una cazuela con el agua ya hirviendo.
Salamos y dejamos que se cuezan durante unos 20 minutos aproximadamente a fuego medio-alto. El tiempo dependerá del tipo de patata y tamaño. Lo mejor para ver si está bien cocido es pinchar con un tenedor casi al final del proceso de cocción, así podremos aumentar o disminuir el tiempo dependiendo del tipo de patata que vayáis a utilizar. Retiramos las patatas y dejamos que enfríen.
Pelamos los guisantes, mejor que sean frescos, así nuestra ensalada tendrá mucho más sabor y además aprovechamos que estamos en temporada. Si preparáis esta ensalada en invierno os valen unos guisantes de calidad en conserva, aunque no será lo mismo.
Ponemos una cazuela con agua y calentamos hasta que salga vapor. Colocamos los guisantes en la fuente de vapor y los dejamos 5-8 minutos (depende del tipo de guisante) a plena potencia. Si no tenéis este tipo de utensilio en casa lo podéis cocer de manera normal durante 5 minutos, retiramos del agua y reservamos.
Mientras tanto vamos a cocer los huevos en otro fuego. Los cubrimos con agua fría y cocemos 10-12 minutos a partir de la ebullición.
No debemos cocerlos más tiempo ya que se forma un halo oscuro de color verdoso alrededor de la yema desagradable a la vista. Tampoco debemos dejar los huevos reposar en el agua en el que los hemos cocido. Debemos de echar en seguida agua fría para que templen y no se sigan cocinando. Con estas indicaciones os tienen que quedar perfectos.
Cortamos una cebolla, un pimiento rojo, los dos tomates grandes (es importante que tengan sabor y estén maduros, pero a la vez que no se deshagan al cortarlos) y un pimiento verde en daditos pequeños.
Echamos todos los ingredientes en un recipiente grande, pues ahí es donde vamos a mezclar nuestra ensalada campera. Añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y mezclamos para juntar sabores. Añadimos los guisantes y las patatas previamente cortadas en dados grandes.
A mí la ensalada me gusta con un buen atún en conserva (a ser posible con aceite de oliva extra virgen). Pero si no queréis que os salga muy cara tenéis migas de atún en aceite de oliva mucho más económicas.
El bote de bonito del norte que he utilizado es de 200 gramos escurrido, y lo añado todo porque me encanta. Siempre es mejor desmenuzarlo con la mano para no encontrar trozos muy grandes.
Añadimos al bol con el resto de ingredientes.
El aceite que trae la conserva de bonito no lo vamos a tirar, vamos a usarlo junto con un poco más de aceite de oliva virgen para luego elaborar nuestra vinagreta. Me gusta el sabor que le aporta a la ensalada pues realza el sabor del bonito. Me encanta encontrar el sabor fuerte y contrastado del aceite que empleo en mi cocina, pero a vuestro gusto.
La vinagreta
En un vaso añadimos una pizca de sal y pimienta negra recién molida. Echamos el aceite de oliva que hemos mezclado previamente, el vinagre de Jerez y la yema de huevo cruda.
Removemos enérgicamente hasta que quede todo ligado. Si no os atrevéis con la yema de huevo crudo (le va a dar mucha cremosidad a la vinagreta), añadimos una yema de huevo cocida. Tiene que estar desmenuzada y la removemos con suavidad hasta que esté bien mezclado. Reservamos.
Una vez hecha la vinagreta la debemos añadir al final de todo. Salpimentamos al gusto y con las manos juntamos todos los ingredientes y la vinagreta. Recordad que la ensalada campera debe ir a la nevera ya aliñada y mezclada. Si la guardáramos sin aliñar, los ingredientes quedarían resecos.
Para servir cortamos los huevos duros al gusto, en cuartos o en láminas. Ponemos nuestra ensalada en una fuente y decoramos con el huevo.

